Jueves, 08 Noviembre 2018 12:30

Presupuesto 2019
EL FMI ORDENA AJUSTAR Y EL GOBIERNO DE CAMBIEMOS OBEDECE

La masiva movilización del miércoles pasado contra el presupuesto 2019 de la gestión Cambiemos dejó clara la posición de los gremios: el ajuste no se aguanta más. Miles de compañeros y compañeras salieron a la calle para exigirles a los legisladores que no acepten los mandatos del Fondo Monetario, y ellos desde sus bancas les dieron la espalda a los trabajadores.
Con la aprobación en Diputados, el proyecto de ley avanza a la cámara alta, donde será clave el rol que juegue el sector comandado por Pichetto. Las organizaciones sociales y políticas, mientras tanto, ya adelantaron que volverán a las calles para enfrentar el ajuste que Cambiemos, la UCR y sus aliados le quieren imponer al Pueblo.
Durante las más de 17 horas de sesión en la Cámara de Diputados, los únicos representantes de Cambiemos que tomaron la palabra lo hicieron prácticamente obligados. Luciano Laspina habló como Presidente de la comisión de Presupuesto y Mario Negri en su rol de Jefe de bloque. Ninguno de los dos fue capaz de justificar el brutal ajuste que van a llevar adelante, y apenas se limitaron a culpar a la gestión anterior por todos los males del país, tal cual lo han hecho desde el 10 de diciembre del 2015.

De acuerdo a los datos del informe “Ajuste y oscuridad en el presupuesto universitario”, elaborado por el IEC-CONADU, en este proyecto el Gobierno reconoce que durante el 2018 el PBI se redujo en términos reales un 2,4%, y estima para 2019 una nueva caída del 0,5%. Así, el final de la gestión de Macri dejará un PBI 1,9% inferior al del 2015, y en particular el PBI per cápita habrá caído un 6% en relación al último año de gestión kirchnerista. Además, el Gobierno reconoce el rotundo fracaso de su política antiinflacionaria.

El presupuesto 2019 prevé también que mientras el pago de intereses de la deuda crece un 48,8%, el llamado “gasto social” cae todo por debajo de la inflación prevista, y el ajuste no impedirá que el déficit fiscal siga siendo negativo, por el creciente peso de la deuda contraída.

En el caso particular de la educación las perspectivas son aún peores: el proyecto de ley supone una caída real del presupuesto universitario de 15,9% en dos años. En el mismo sentido, después de muchos años desaparecen en el presupuesto las metas de becas para los estudiantes de bajos recursos y de carreras prioritarias, y se reduce el presupuesto y el número de beneficiarios del PROGRESAR (un 35% menos respecto del año anterior).

A la luz de los números, la inversión en Universidades Nacionales cayó de 0,85% del PBI en 2015 a 0,76% en 2019. De esta manera, la gestión de Cambiemos pone de manifiesto sus prioridades: todo para el Fondo Monetario Internacional y las empresas, chirolas para la educación pública.